If you take care of things, they last

Hace pocos días vi en Instagram una imagen que me encantó; era una pareja con un coche increíble azul de fondo; misma pareja, mismo coche, muchos años después.

Me llamó la atención, más que la pareja, el coche, porque yo sí creo que un matrimonio puede durar toda la vida, pero no sé si podría lograr que un coche lo hiciera, al día de hoy lo siento como una misión imposible.

Y ahí comenzó la semana, era como si la imagen me hubiera transportado a la ola de mis propia historia.

Sucedió en mi casa, en esa en la que crecí, la que mis papás construyeron con mucho esfuerzo, a su gusto; Y yo con ellos, mi propio cuarto. Escogí una pared amarilla, otra rosa, otra lila y otra verde muy clarito. Muchas veces me preguntaron si estaba segura, y yo lo súper estaba. El resultado final, mi obra de arte.

Pasé una semana entera ahí en esa casa en la que pasé muchos años. Hace mucho pero enserio mucho tiempo que no pasaba tantos días de nuevo ahí. Me sumergí en un viaje, como un  pequeño recuento de mi vida entera a través de los objetos.

Tendiendo la cama, esa en la que pasé horas y horas dormida en la tarde después de la escuela, me topé con una vieja amiga, la colcha con el unicornio rosa con negro que por supuesto yo escogí hace ya tantos años. La observé con atención, me puso la piel chinita pensar en todos los sueños, lágrimas y momentos que habitaban en ella.

De ahí viaje a mi madre, esa mujer tan conocedora que sabe perfectamente de qué deshacerse sin piedad ni apego, al igual que conservar lo que vale la pena.

Volteé hacia el lado derecho invadida de emociones para ver la muñeca de porcelana, esa que de entre varias, escogí con mi papá en la tienda junto a Showbiz pizza. Reviví el momento entero, como si hubiera sido apenas hace unos días.

Regresé a la foto de la pareja con el coche atrás. Observé mi propio espacio, todo lo que en ese cuarto habita; todos los objeto que tiene impregnados una parte esencial de mi vida.

Me levanté, caminé hacia mis hijas con una sonrisa, cruzamos por el mismo pasillo que he recorrido tantas veces para llegar al mueble art nouveau en el que ella, mi mamá, la que atesora todo se arregla diario, desde hace ya tantos años.

Vi a mis hijas sentarse, las ví siendo como ella, abriendo el cajón del maquillaje que está perfectamente acomodado por color y función, ese orden que tanto le admiro. Abrí una cajita para toparme con unas sombras que tienen más de dos décadas, unas que compré con mi papá para ella, hace ya tanto tiempo, y la visión sigue ahí, y también las sombras, pero él ya no.

Por un segundo me llegó la punzada de la muerte, esa que solo los que hemos soltado a un ser querido en ella, entiende.

Dejé ir la ráfaga de duelo para conectarme con el deseo de saber cuidar más, como ella que es capaz de conservar unas sombras hasta acabárselas, sin perderlas o romperlas; romper con mi pre concepción de un mundo capitalista del abre fácil y el usa y tira.

Traje a mi mente de regreso para observar; A ellas, mi vida entera, pintándose y probando cada uno de los labiales de su abuela. Las vi poniendo más y más capas de pintura mientras la punta de un lipstick se enchuecaba. Por un segundo me dejé llevar por el miedo de romper algo y gritar ¡GUARDEN TODO! ¡no rompan ese orden y cuidado en el tiempo!; pero no lo hice; junto a ellas abrí y cerré cada cosa para después regresarla a su lugar. Me prometí a mi misma guardar ese momento siempre, el día en que mis hijas jugaron a ser como su abuela.

Y en este mismo viaje, cree nuevas historias, el pasado y el presente convergieron para acompañarme en el término de una lactancia que inaugura un nuevo ciclo y con él, la inevitable nostalgia del ciclo que se cierra.

Me observe en el espejo de ella, mi mamá, de donde todo proviene; con mis dos hijas maquilladas hasta decir basta, invadida de amor, de ternura, y también de una inmensa nostalgia del pasado que se fue, ese que forjó este presente.

IF YOU TAKE CARE OF THINGS, THEY LAST, me repetí a mi misma, incluyendo la magia de poder revivir todo de nuevo.

Con amor a mis padres y a Armando por todos los hermosos recuerdos que me creamos  juntos en esa casa. Con amor a mis hijas por embellecer tanto mi presente.

AHO VIDA


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