La sombra de lo majestuoso

El ser humano es una creación muy compleja y perfecta, posee una mente brillante y un poder creador sorprendente. Hemos creado tanto que, sin darnos cuenta, este hermoso regalo se ha convertido en nuestro peor enemigo, alzando el ego hasta el falso pedestal de la superioridad.

Ese poder creador nos ha transformado en seres arrogantes y egoístas, hemos sometido a todas las especies existentes a nuestro servicio, sin pensar que cada una de ellas tiene una función en la naturaleza superior a la de cumplir necesidades que, en un mundo consumista, se han vuelto ilimitadas, pero sobre todo, innecesarias.

En algún momento de la historia, la fuerza de los animales era utilizada para materializar ideas, empezamos a trabajar de la mano con ellos, utilizando su tamaño y poder para lograr tareas complicadas. El tiempo pasó, la ambición fue creciendo y con ella la falsa idea de tener control sobre todo lo vivo.

A mayor desarrollo de ideas, mayores las necesidades, hasta llegar al día de hoy, en donde como predijo Einstein años atrás, la tecnología ha sobrepasado nuestra humanidad.

Actualmente una vida es utilizada como diversión, para probar y experimentar lo que el día de mañana usaremos, para saciar necesidades alimenticias cada vez más desproporcionadas . Los animales han dejado de ser parte de la tierra para convertirse en esclavos, utilizándolos como si fueran un simple objeto.

Si me enfocara en todas las formas de utilizar una vida, este artículo se convertiría en un libro, por lo que hoy deseo enfocarme en uno de mis animales favoritos, el elefante.

Los elefantes son seres vivos muy especiales, tan especiales que merecen toda mi admiración; tienen una gran capacidad para recordar, de ahí la famosa memoria de elefante. Jamás olvidan, ni siquiera a sus muertos a quienes regresan a visitar cada año.

La relación familiar para ellos es única y de suma importancia, las manadas son inseparables y ese lazo de amor los guía a través de toda su vida. Las nuevas crías no solo tienen madre, tienen tías y abuelas que voluntariamente aceptan formar parte de su educación y cuidado. Ese lazo es tan poderoso que si algún bebé está en peligro, cualquiera de ellas dará su vida por defenderlo.

Siendo un animal tan fuerte y brillante, era de esperarse que el humano con su “gran inteligencia” decidiera utilizarlo para su beneficio, ya sea cargando toneladas, o simplemente paseando personas por la ciudad. Ambos trabajos pueden causar lesiones en la piel que jamás cierran, pues todos los días están trabajando.

Pasó el tiempo, y algún otro “inteligente ser humano” descubrió que en el circo no podía faltar como atractivo principal y ¿por qué no transportarlo a lugares en donde no existen para que tengamos el privilegio de verlos?

Resulta familiar que los viajes a Asia o África incluyan la foto y el paseo sobre el elefante ¿Quién en la vida no va a querer viajar y tener esta mágica experiencia? Pero ¿alguna vez nos hemos preguntado qué hay detrás de ese momento y esa foto?

Los elefantes bebés son capturados a muy corta edad, en ese instante casi se asegura la muerte de su madre, tías y abuelas, quienes no dudarán un segundo en luchar hasta el final por salvar al pequeño. Durante esta captura corre sangre, lágrimas y un estado de desesperanza y dolor profundo; los sonidos se quedarán guardados en aquél espacio en donde en algún momento existió armonía y una familia feliz.

El bebé es transportado de manera violenta para ser sometido a un entrenamiento aproximadamente de una semana o dos, en donde será torturado con métodos tan dolorosos que el nombre del mismo entrenamiento lo dice, The crush.

Este entrenamiento consta de una jaula u hoyo tan pequeño que el animal ni siquiera podrá moverse, por días será golpeado por los instrumentos de tortura de los Mahouts o cazadores. Las lesiones son tan severas que el animal tardará meses o incluso años en sanar. Los sonidos del animal son desgarradores, el dolor es inhumano y, aunque el dolor físico en algún momento desaparecerá, el daño psicológico jamás. La vida se ha ido, ahora simplemente queda sobrevivir.

Al salir de la jaula han perdido por completo la voluntad, ahora son esclavos de la misma mano que los torturó, la niñez ha quedado atrás.

Ya entrenados, los elefantes son sometidos a 8, 9, 10 horas de trabajo diario, no importa, mientras haya gente que quiera subirse, las horas se pueden aumentar. La cantidad de comida que consumirán de ahora en adelante no será ni la mitad de lo que necesitan para estar sanos y fuertes. El dinero va para el dueño, no para el esclavo.

Estas especies generalmente tienen una mirada perdida, son flacos y demacrados, la viva expresión de la desolación, son solo la sombra de lo que en algún momento fue majestuoso. Cuando escribo estas líneas y recuerdo su mirada, inevitablemente la tristeza me invade.

La mayoría de ellos viven amarrados de noche y caminando kilómetros durante el día, jamás volverán a ver a su familia, jamás volverán a caminar libres. Siempre con una cadena en el pie, encadenados a la mano del ser que le destrozó la vida.

En mi viaje a Tailandia tuve la oportunidad de conocer un santuario de nombre Elephant Nature Park. Ahí existe un ser humano que merece toda mi admiración, Lek Chairlet, mujer con corazón y conciencia que ha dedicado su vida a encontrar la forma y los recursos para rescatar elefantes en condiciones deplorables con el fin de regresarlos a un espació lo más cercano a la libertad. Soltarlos en su hábitat no es opción, la mayoría de ellos son inválidos tanto física como mentalmente. Su vida ya no será más una tortura, pero jamás podrán volverán a ser libres.

Cada uno de ellos tiene la mente y el cuerpo muy lastimado. Su caminar lo dice todo, las cicatrices son profundas; ahora podrán crear nuevas dinámicas familiares, pero siempre quedará la huella de un pasado tormentoso que jamás se olvidará.

Este es un llamado, mi llamado. Los invito a que si tienen la oportunidad de viajar a oriente y desean vivir la experiencia de conocer a un elefante lo hagan en su hábitat natural, les garantizo que en un treking camp, solo encontrarán dolor. Entre más seamos las personas conscientes con mayor facilidad podremos terminar con la tortura.

Si desean que sus hijos conozcan a los animales en los zoológicos y en los circos solo encontrarán un ejemplar enfermo por el encierro y la infelicidad.

Cierro mi reflexión con una frase que encontré escrita en este hermoso santuario “The animals of the world exist for their own reasons. They were not made for humans anymore tan black people were made for white or woman created for men”.

Señores, aprendamos del ciclo de la vida, no estamos arriba de él, somos parte de él. Cada una de las especies existentes tiene una misión, son una vida, no somos superiores ni dueños de nada, somos simplemente una pieza más de un engranaje perfecto. La misma arrogancia que nos hace sentirnos dueños de todo, acabará inevitablemente por destruirnos.

Elefantes, con el corazón lamento mucho lo que la especie humana ha hecho de ustedes. Perdónenos, lo siento, los amo, gracias.

Atte: Yo


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